Carme, la mujer fuerte de corazón frágil
Van pasando las horas, pero aún no me hago a la idea. Carme nos ha dejado, de repente, sin avisar, en un silencio que se espesa con el paso del tiempo. Todas las palabras se quedan cortas para expresar un sentimiento de estupor, incredulidad y rabia. Esperaba verla en Madrid la semana que viene con motivo de la presentación de mi libro, por cuya publicación me había felicitado. Nada hacía pensar en esto. Es verdad que a veces nos recordaba su cardiopatía congénita, pero era tal el contraste con su vitalidad, su energía, su coraje y su capacidad de trabajo, que se hacía difícil pensar en ella como persona en situación de riesgo cardiovascular. Pero así era.